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El canadiense que dejó el frío y abrió su bar preferido de Toronto en Palermo

Mike Scrimshaw renunció al marketing para volar a la Argentina con 416 Snack Bar, que ya funciona con platos sabrosos y un ambiente cálido

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LA NACION
Miércoles 06 de diciembre de 2017 • 16:43
Mike se enamoró de los argentinos y su manera de pasar el tiempo libre
Mike se enamoró de los argentinos y su manera de pasar el tiempo libre. Foto: Cynthia Monteagudo
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Después de varios meses en Buenos Aires, Mike Scrimshaw volvió a Toronto un diciembre. "Aterricé a las seis de la mañana, de noche, y fui directo a mi departamento. Cuando intenté abrir la puerta, no pude porque se había congelado la cerradura", cuenta en inglés atrás de la barra de 416 Snack Bar, el local que abrió hace pocos meses en Palermo.

Esa madrugada sirve para explicar por qué quiso huir de su ciudad para construir una nueva vida acá a los 34 años. Pero no es la única razón. Mike ama la gastronomía, tanto que tiene tatuados cuchillos y cucharas en sus brazos. Pero los últimos años se dedicó al marketing y ensayó una vida ordenada y esperable, de la que quiso escapar.

La barra de 416 Snack Bar
La barra de 416 Snack Bar. Foto: Cynthia Monteagudo

¿Por qué a Buenos Aires? Contesta: "Me encanta como los argentinos tienen como prioridad lo social. Allá comés en una hora y te vas. Acá disfrutan, se quedan toda la noche charlando y tomando tranquilos". Después de muchas idas y vueltas, vendió su condominio en Toronto para invertir en la impredecible Argentina.

"Cuando le dije a mis papás mi plan, no se preocuparon por la economía del destino. Se quejaron porque el negocio en sí es peligroso: '¡otro restaurante!'". Pero no iba a abrir una cervecería común y corriente: quería instalar su bar preferido a 9000 kilómetros del original.

Una vez que consiguió la marca, que piensa abrir en otros lugares del mundo además de Buenos Aires, necesitó un aliado argentino para que lo ayude con la burocracia local y los inevitables contratiempos. Ahí apareció Federico López Carricondo, el socio argentino.

"Comida canadiense"

El local se parece al original de Toronto, con luces bajas y mucha madera
El local se parece al original de Toronto, con luces bajas y mucha madera. Foto: Cynthia Monteagudo

416 Snack Bar es el primer lugar que te recomiendan si querés ir a comer y pasarla bien en Toronto. Como su versión porteña palermitana, está en una zona de moda, con locales y restaurantes. Tiene fila todas las noches, lo visitan equipos enteros de béisbol y el mismísimo Drake, músico y emblema de la ciudad, es fan. "La clave es la atención. Es un bar pero te atienden desde el momento en que entrás, te sirven agua y te hacen notar que sos importante", cuenta Daniel Sanchez, gerente de Toronto, que vino de visita para la inauguración.

Daniel vino desde Toronto para la inauguración
Daniel vino desde Toronto para la inauguración. Foto: Cynthia Monteagudo

No hay bartenders con moño sirviendo tragos extravagantes (eso alenta el servicio), ni se hacen reservas. Pero todos quieren sentarse en sus mesas con velas o quedarse parados picando algo mientras suena hip hop. La idea es recrear lo más que se pueda ese espíritu aún en un detalle fundamental que se ve poco por acá: el agua ilimitada.

El pollo coreano picante, un hit de la casa
El pollo coreano picante, un hit de la casa. Foto: Cynthia Monteagudo

El "Snack Bar" palermitano no tiene comida típica de bar (papas fritas o nachos con queso) pero tampoco tiene comida canadiense, básicamente porque eso no existe. Si bien hay algunos platos típicos, se come diferente según la temporada y nada está demasiado aferrado como para llamarse así. La oferta entonces, traída desde Toronto, son pequeños platitos de mucho sabor y procedencias variadas.

El sándwich de pastrón
El sándwich de pastrón. Foto: Cynthia Monteagudo

Bocados de pollo estilo coreano, cono de sushi de atún picante, mini sándwich de pastrón, falafel y pancitos al vapor con cerdo bien marinado. Comida "rara" que llega en un buen momento de la escena local, que se anima cada vez más a salir de lo cómodo para experimentar. Eso sí, tuvieron que bajarle un cambio a algunas recetas. Cristobal Bascuñan, el cocinero de Toronto con familia chilena que pronto se pondrá detrás de la versión local, explica: "nos dimos cuenta de que el picante cuesta, pero no nos ofende hacer modificaciones, queremos que la gente se sienta cómoda y que haya algo para cada uno".

Mike junto al cocinero de Toronto, Cristobal
Mike junto al cocinero de Toronto, Cristobal. Foto: Cynthia Monteagudo
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