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Ariel Holan: "Independiente tiene que ser como el Barcelona, como el Bayern Munich, como el Ajax"

El DT de Independiente fue tan elogiado por el título en la Copa Sudamericana como criticado por los vaivenes sobre su continuidad; qué piensa sobre la tecnología, el talento y la estrategia

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PARA LA NACION
Viernes 12 de enero de 2018
Holan es hincha de Independiente por el legado de su padre; en él conviven la pizarra y el corazón
Holan es hincha de Independiente por el legado de su padre; en él conviven la pizarra y el corazón. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri
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Ariel Holan es un entrenador global, lo más parecido a un gerente general. Al conductor de 57 años, que llevó a Independiente a conseguir su segunda Copa Sudamericana, lo obsesionan los proyectos. De eso, además de su seguridad y la de su familia, habló con Hugo Moyano durante las últimas semanas, mientras resolvía su continuidad. Desde este año, el entrenador de los Rojos, que renunció y volvió, tendrá más poder que nunca. Si en 2017 se ganó un lugar en la historia, en 2018, ya con más fuerza, buscará construir un legado. El método Holan más puro comenzó después de un verano exitoso y tumultuoso.

–¿Qué es hoy Independiente?

–Independiente es un club que está posicionado con todas las herramientas necesarias como para volver a ser. Está encaminándose hacia un orden económico y financiero, con un piso deportivo más que interesante, con futbolistas de nivel y con jóvenes de carácter que prometen. Están dadas las condiciones para que los logros de 2017 sean los cimientos de algo superior, de la reconstrucción definitiva. La frutilla del postre fue la Copa, pero todavía tenemos mucho por hacer. No podemos quedarnos solo con esto.

–¿Sentís que desde tu llegada se volvió a mirar a Independiente con respeto?

–No quisiera ser peyorativo hacia los demás, pero sí sé que Independiente está en un plano competitivo muy interesante, en el que debe sostenerse a lo largo del tiempo, más allá del entrenador que esté.

–¿Qué es lo que más te gusta de tu equipo?

–Me gusta cuando va para adelante pasándose la pelota de manera dinámica y vertical. Me gusta ver velocidad, combinaciones. Me encanta el corazón y la pasión con la que juega. Y la voracidad para ir a buscar el arco rival. Es nuestro sello, lo que nos llevó a ganar la Sudamericana.

–Una vez dijiste que los equipos son como una orquesta y que tocan una cierta melodía. ¿Qué toca tu Independiente?

–Toca la melodía de ser fiel a su historia. Ganando, perdiendo o empatando, toca nuestra marcha: “Pierna firme, gran campeón, dale Rojo, dale Rojo, a la lucha con fervor”. Eso es Independiente.

–¿Qué es la mística?

–La mística es el mito fundacional de las instituciones, que la representan valores y una identidad. No la representa el “como sea”. Este equipo, el nuestro, ha sido fiel a esa mística.

–¿Quién es Holan?

–Yo me defino como un entrenador de raza. Empecé a entrenar a los 16 años y hoy, con 57, lo sigo haciendo. Pasé por todos los roles posibles: fui entrenador de mujeres, de varones, de infantiles, de juveniles, de club, de selección, de otro deporte, videoanalista, ayudante de campo y, ahora, DT.

–¿Algún elogio te sorprendió?

–Valoro mucho la opinión de la gente que analiza el fútbol, como Menotti, Basile, Mascherano, Sampaoli. Y también de los periodistas que profundizan en el estudio del juego. Estoy atento a esos comentarios, son miradas que me enriquecen.

–Hablás mucho de tu padre. ¿Qué te diría hoy?

–Estaría muy contento de verme a mí en el lugar en el que estoy. Mi madre también, pobre. Ella tiene Alzheimer y no puede disfrutar de este momento. A veces nombro mucho a mi padre, porque falleció en un accidente cuando yo tenía 19 años y fue quien me inculcó la pasión por Independiente, pero mi madre sentiría lo mismo.

–¿Alguna vez imaginaste vivir esto?

–Mi sueño era dirigir a Independiente. Lo que siento por esta camiseta no lo puedo sobreactuar. De chico jugaba en un club de barrio y me decían “Tarabini” porque usaba su camiseta. Mi vida está relacionada a Independiente. Esto es una experiencia inolvidable. Es una bendición de Dios. Lo estoy disfrutando. Y también lo tomo con mucho compromiso y responsabilidad: un año en Independiente, para mí, son cinco en otro club.

–Se habla de que tu proyecto implica el manejo de la reserva y de algunas categorías de las inferiores...

–Me gustaría que hubiese un lineamiento. Nada más.

–¿Qué sentís cuando los dirigentes argentinos, en general, les exigen a los DT de inferiores que ganen?

–La mayoría de los directivos cae en la pregunta del millón, que es: ¿cómo salieron? Es un error. En vez de preguntar cómo jugaron, apuntan solo al resultado. Miran a corto plazo. Lo que uno necesita, en cambio, es formar futbolistas para la primera y no futbolistas que sean campeones de inferiores. Es muy importante que se entienda el valor agregado que se le puede dar al chico a través de un proceso de entrenamiento, de una metodología, en la que cada categoría sea un escalón más. Creo que en la Argentina no se le da el valor que realmente tienen las inferiores de los clubes, que en definitiva son las fábricas.

–¿El futuro está en la formación?

–Sin dudas, es la clave. Es necesario tener un proyecto que incluya el desarrollo integral de los futbolistas, para que, con el tiempo y paulatinamente, se vayan incorporando al plantel de primera. Y recién vender cuando haya otro que lo pueda reemplazar.

–¿Soñás con crear una Masía en Independiente?

–No sé si la voy a poder hacer yo, pero no tengo dudas de que ese es el camino que debe tomar este club. Independiente tiene que ser como el Barcelona, como el Bayern Munich, como el Ajax. Tiene que ser un modelo. En la Argentina tenemos la mejor materia prima del mundo. Estoy convencido. Pero tenemos que ver cómo transformamos esa materia prima en un producto elaborado con un alto valor agregado. Eso depende de la organización de los directivos y de un proyecto deportivo que contenga todas las aristas.

–¿Por qué no se hace?

–Acá todavía discutimos la identidad en cuanto a lo político, imaginate si en lo deportivo no va a pasar esto. Si nos diéramos cuenta del potencial que tenemos y nos organizáramos, podríamos llegar mucho más lejos. También hay un problema muy grande de capacitación: un curso de dos años no es suficiente para ser técnico.

–La carrera de entrenador de fútbol en Europa es casi universitaria.

–Claro. Así y todo, el fútbol argentino es admirado. Ahora, imaginate si pudiéramos tener un proyecto que contenga valores, una identidad clara y una metodología estructurada, con una buena gestión, que tenga como eje la capacitación: no deberíamos tener dificultades para ser protagonistas a nivel mundial. Hay que ver el modelo alemán o el español, que se sustentaron en escuelas como la del Ajax. No es tan difícil determinar cuál es la tarea. Hay mucho por debatir. Estoy convencido de que cuando la Argentina entre en un sistema organizado, con la materia prima que tenemos, contaremos con un potencial enorme. Si no lo hacemos, no sé si nos va a alcanzar solo con el talento de los futbolistas.

–¿Cómo convive un DT tan cientificista en un ambiente que mira de costado a las nuevas corrientes?

–Es un debate que hay que librar. Si la tecnología o el progreso lo usamos en algunas áreas, tenemos que usarla en todos los aspectos. El dron, por ejemplo, es una pequeña herramienta, una ventaja, pero no te hace ganar un partido. Llevar el debate a que uno es moderno o no por usar un dron es un error enorme. La esencia es tratar de llevar adelante una metodología global que, cuando uno no es claro, pueda contar con herramientas para serlo. Se trata de darle más facilidades al futbolista.

Se fue y volvió

–Se despidió en una carta, pero después regresó. ¿Por qué?

–Tuve el apoyo del presidente, de la CD y del ministro Ritondo. También el cariño de la gente y de los jugadores. Todos esos motivos sumaron para que revisara la decisión. Independiente siempre fue la prioridad para mí, más allá de cualquier oferta.

–¿Influyó el cortocircuito con el PF Kohan?

–La decisión de seguir fue mía. Después Kohan decidió no estar más. Es un excelente profesional y tengo un gran respeto por él. A veces hay diferencias que hacen que las cosas cambien. Decidimos arrancar de cero.

–¿Por qué excluyó a Erviti?

–Cuando hay que consolidar un plantel, hay que ser sincero y decir quiénes van a jugar y quiénes no. A Walter no lo iba a tener en cuenta y le fui sincero.

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